Todas las noches, tendida en la cama mientras intento conciliar el sueño, una sola idea pasa por mi mente y me inquieta:
abandonarlo todo y huir.
Escapar a un lugar donde encontrar la paz y olvidarme de todo de una vez.
Mirar por la ventana, batir mis alas y volar hasta el cielo.
Desaparecer en dirección al interior de las nubes y atravesarlas velozmente...
Sentir el viento en mi cara mientras agita violentamente mi pelo y sonreír de libertad.
Y seguir, más y más arriba, hasta alcanzar las estrellas.
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