Hace tiempo que dejé de ver el Sol, que dejé de notar su suave caricia sobre mi cuerpo...
Y no porque sea invierno, es más, cada vez el verano está más cerca...
Lo que ocurre es que la luz que iluminaba mi vida se ha ido apagando progresivamente y ya ha terminado de consumirse. Ya olvidé lo que era sentirse feliz sin razón alguna.
Es tan difícil olvidar algunas cosas...
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